Iniciamos un año nuevo. Te compartimos 3 maneras de glorificar a Dios con el dinero
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Gracias a Dios iniciamos un nuevo año.

Dios nos ha sustentado fielmente durante cada día que hemos vivido. Claramente, podemos decir que sus misericordias son nuevas cada mañana y cada año nuevo (Lamentaciones 3:22-23).

Con el nuevo año, se abre un nuevo abanico de posibilidades y de decisiones por tomar. Una de las preguntas que debemos resolver pronto es esta:

¿Cómo podemos glorificar a Dios en el año nuevo que iniciamos, a través del dinero?

Nuestro Dios merece que le glorifiquemos en todas las áreas de nuestra vida, por lo que te compartimos 3 formas de glorificar a Dios con el dinero en este año nuevo.

Administra fielmente el dinero

Dado que a Dios le pertenece toda la riqueza de la creación, nosotros solo somos administradores del dinero que Él deposita en nuestras manos.

La Biblia utiliza otra palabra para administradores: Mayordomos.

Eso requiere que tomemos el tiempo para poder desarrollar un presupuesto, que incluye:

  • Revisar nuestros ingresos
  • Calcular nuestros gastos
  • Buscar maneras de ahorrar conscientemente para las necesidades del futuro.
  • Procurar formas de disminuir nuestros gastos.
  • Encontrar maneras de incrementar nuestros ingresos
  • Buscar invertir sabiamente para hacer crecer nuestro dinero
  • Procurar que nuestros gastos estén alineados a los mandamientos bíblicos sobre el dinero.

Después de leer esta breve lista, probablemente pienses que es mucho trabajo, ¿y qué crees? Estás en lo correcto =).

Pero el administrador debe trabajar para mantener y utilizar los recursos que le pertenecen al dueño, para cumplir los objetivos que el dueño ha establecido.

De la misma manera, nosotros debemos trabajar ser administradores fieles delante de Dios.

Lucha en contra del amor al dinero

Al tratar sobre el tema del dinero abundante (condición que tienen los que poseen riquezas materiales), el apóstol Pablo es muy claro de un mal espiritual que es peligroso, sutil y con muchas caras, que puede afectar a todas las personas sin excepción.

Se refiere al amor al dinero.

Así lo describe en su primera carta a Timoteo:

“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo,
y en muchas codicias necias y dañosas,
que hunden a los hombres en destrucción y perdición;

Porque raíz de todos los males es el amor al dinero,
el cual, codiciando algunos, se extraviaron de la fe
y fueron traspasados de muchos dolores.”

1 Timoteo 6:9-10

El dinero puede convertirse fácilmente en un ídolo que sustituye a Dios.

Así mismo, el amor al dinero es el origen (o raíz) de toda clase de maldades. El hombre ha cometido todo tipo de pecados en su búsqueda insensata de riquezas materiales.

Debido a que el amor al dinero es un peligro espiritual del cual todos somos vulnerables, debemos vigilar siempre las intenciones de nuestro corazón, el cual es engañoso (Jeremías 17:9).

¿Cómo podemos saber si estamos cayendo en las garras del amor al dinero? Estas preguntas pueden servirte para reflexionar:

  • ¿Estás cuidando tu tiempo con Dios? ¿Eres fiel en leer y meditar la palabra de Dios? ¿Eres diligente en la oración? El amor al dinero se asoma en aquellos que descuidan su relación con Dios.
  • ¿Estás descuidando tus responsabilidades en tu matrimonio, en tu familia y en tu iglesia con tal de atender un negocio o un trabajo que te traerá más dinero?
  • ¿Quiénes son tus modelos a seguir? ¿Es Jesucristo y aquellos que le siguieron fielmente (apóstoles, profetas, pastores, evangelistas, misioneros)? ¿O son los exitosos empresarios, emprendedores y ricos de este siglo?
  • ¿Estás dispuesto a pecar, con tal de ganar dinero?
  • ¿Qué es lo que piensas más? ¿Tus pensamientos solo tienden a las riquezas, los negocios, las inversiones, el presupuesto y nuevas formas de hacer dinero?

Si has contestado afirmativamente alguna de estas preguntas, necesitas examinar urgentemente tu corazón y arrepentirte de cualquier rastro del amor al dinero que te aleja de Dios.

Invierte para la gloria de Dios

La inversión requiere entregar dinero (capital) a otra entidad en un tiempo específico (plazo), para recibirlo con una ganancia (rendimiento), pero siempre relacionado con que el dinero no crezca o incluso se pierda (riesgo).

Existen muchas opciones terrenales para invertir nuestro dinero (un simple ejemplo son los bonos gubernamentales, en México tenemos los CETES). Pero todas ellas conllevan un riesgo (bajo, medio o alto).

Sin embargo, existe una opción única de inversión que está totalmente garantizada (completamente libre de riesgo) y ofrece las mayores ganancias posibles.

Nos referimos a invertir en el reino de los cielos:

Si le damos nuestro dinero a Dios, nuestra recompensa será grande

¿Cómo podemos invertir en el reino de los cielos?

  • Hacer limosnas, ayudando al pobre y necesitado (Lucas 18:22, Proverbios 19:17)
  • Ofrendar para tu iglesia local (2 Corintios 9:6-7)
  • Ofrendar para las misiones (2 Corintios 8:1-4)
  • Proveer para las necesidades de tu familia, que incluye a cónyuge, hijos, padres y familiares necesitados (1 Timoteo 5:8)
  • Comprar biblias y material bíblico que pueda ayudar a la edificación de tu familia y tus hermanos en Cristo (Mateo 4:4)

Asegúrate de que, en tu presupuesto, la mayor cantidad posible sea destinada a invertir en el reino de los cielos.

¿Qué te pareció el artículo? ¿Qué opinas de estas 3 formas de glorificar a Dios con el dinero en este año nuevo? ¿De qué forma práctica piensas utilizar el dinero como Dios lo merece?

Apreciamos tus dudas o comentarios, por lo que considera dejar un comentario.

¡Dios te bendiga!